viernes, 8 de diciembre de 2017

Un "amigo" no tan invisible


Reconozco que nunca creí en la invisibilidad de la amistad. Desde pequeño la experimenté en algunas personas con las que sintonicé de una manera distinta. Recuerdo aquello que un maestro no tuvo que repetir demasiadas veces para que se quedara grabado en la memoria: “a los hermanos no los eliges tú, a los amigos sí”. Quizá por eso la invisibilidad la he asociado siempre a un juego o a una estrategia de persuasión, de admiración, más que a la concreción de la amistad.
No sé qué diría aquel maestro si contemplase hoy lo que hacemos con la amistad, la invisibilidad y el mercadeo consumista. No entiendo, ni entenderé nunca,

martes, 14 de noviembre de 2017

Sorprendizaje...

Los encuentros TEDx no dejan a nadie indiferente... Reflexiones de actualidad sobre temas interesantes y, sobre todo, observados y reflexionados con ojos diferentes... Os dejo a Ramón Barrera, docente que detesta el aburrimiento y de manera entusiasta lo transmite... Que lo disfrutéis...


viernes, 3 de noviembre de 2017

Activista de la libertad y el amor


Técnicamente mejorable, la cinta de Pablo Moreno sobre la vida de Sor Helena Studler, nos deja una guía imprescindible para trabajar y reflexionar sobre los valores, los motivos y las consecuencias de nuestras acciones.
Un hostil contexto histórico brinda la trágica oportunidad de convertir la tarea ordinaria de la caridad en una respuesta

martes, 17 de octubre de 2017

... y no podía no ser Madre


Madre…

Extraña forma de argumentar…

Difícil de entender…

Explosión de sinsentido…

Rara, sin duda…

Y así podríamos seguir línea tras línea para intentar calificar la película de Darren Aronofski, “Madre” protagonizada por Javier Bardem y Jennifer Lawrence. Cierto que si vas al cine no sales indiferente. Posiblemente salgas enfadado porque no habrás entendido nada. Es necesario haber leído algo de su director, de la propia película para entenderla.

martes, 10 de octubre de 2017

Belleza oculta... o la frágil senda del éxito



Nada tan publicitario como un hombre de éxito en el centro del mundo de los intercambios económicos, la gran manzana. Un joven creativo encabeza el rotundo éxito de una empresa de publicidad. Todo parece conducir a un final feliz. Un discurso inicial que nos adentra en la vulnerable existencia humana marcada por tres mágicos conceptos.

jueves, 27 de octubre de 2016

Felices con poco...

La propuesta de la ideología de consumo que genera tanta desigualdad en la población mundial puede encontrar enfrente maneras distintas y legítimas de buscar la felicidad. Las generaciones más jóvenes reciben únicamente la propuesta de vivir desde el objetivo del tener. Pero no puede ser la única vía posible de desarrollo de la humanidad, pues hace a los hombres y mujeres inmersos en esta dinámica más inhumanos. La vía de acumulación de bienes ni es solidaria, ni justa, ni garantiza la felicidad. Más bien al contrario. Se asienta en la desigualdad y se construye dejando a un lado a una parte importante de la población. No admite la frustración como posibilidad, ni siquiera remota.
Sin embargo, todos sabemos que la vida diaria no es un anuncio publicitario. En la cotidianidad se producen fracasos, se genera injusticia, se vive en desigualdad. Por ello es tan importante aprender a vivir con menos. Porque el apego a lo material no es garantía de nada. Porque la sobriedad es un valor.



Esta genial película, aunque expresa de manera extrema una forma de vida sobria, presenta modelos alternativos que no se deben ocultar a nuestros jóvenes. La grandeza, el éxito y la felicidad no pueden ser el final de un camino cuyo único medio para conseguirlo sea la acumulación de bienes. Nuestros jóvenes deben aprender que en el camino de preparación para la vida importa más el ser, la esencia de las cosas, de las relaciones...

Impresionante Viggo Mortensen...

jueves, 20 de octubre de 2016

A qué tenemos miedo...?

¿Quién no ha tenido una pesadilla en la que un ser extraño se adueña de tu propia existencia y provoca que, de manera inquieta, de retuerzas entre las sábanas y te escondas bajo la ropa de la cama? Seguramente todos... ¿Y no hemos trasladado esos monstruos a aspectos de nuestra vida que no nos atrevemos a afrontar? ¿Dónde quedó la sensibilidad hacia la enfermedad, la muerte? Las hemos apartado de nuestro entorno a pesar de que a través de los medios nos entran cada día por todos los sentidos.



Un monstruo viene a verme es un alegato para que los miedos más interiores de cada uno ante la enfermedad y la muerte broten, se hagan patentes y así poder afrontarlos. De poco sirve estar escondiéndolos. Cuando así lo hacemos no seremos capaces de ayudar a superar el sufrimiento, de preparar para afrontar el fracaso. Esconder esta realidad a las generaciones más jóvenes es poco saludable, es sesgar la realidad que antes o después, más lejos o más cerca, te acaba afectando.

Por eso recomiendo trabajar en las aulas esta película de Juan Antonio Bayona, quien con una sensibilidad especial y un acierto en el trabajo de las emociones aborda estos miedos que nos acaban ahogando en nosotros mismos y paralizando, dejando sin capacidad para reaccionar a nuestros propios retos diarios. Apartar de la realidad la enfermedad, el sufrimiento y la muerte es negarse a entender la propia existencia humana, educar para un mundo que no existe...